Nuestras mascarillas faciales coreanas se nos están yendo de las manos, y lo digo en el mejor sentido. Son de lo que más vendemos y lo que más comentarios bonitos me trae. La frase que más me repetís es siempre parecida: «no había probado una mascarilla de un solo uso así». Y a mí eso me llena, porque un producto de cuatro euros y medio que emociona es un producto que está bien hecho.
Ahora, hay algo que también me repetís muchísimo, y es esto: «Silvia, no sé cuál pedir. ¿La Moisture o la Resilience?»
Normal. Se parecen en formato, valen lo mismo y las dos son excelentes. Así que me he sentado a escribirlo bien, de una vez y para siempre. A continuación te doy las pautas para que sepas cuándo usar una y cuándo la otra. Y te adelanto ya la conclusión, por si tienes prisa: lo ideal es tener las dos e ir alternando. Luego te explico por qué.
¿Qué tiene de especial una mascarilla facial de velo?
Cuando yo hablo de mascarilla de velo, no estoy hablando de una crema en formato pañuelo. Son dos cosas al mismo tiempo, y las dos importan.
La primera es la cantidad. Cada sobre lleva 25 gramos de sérum. Eso no es una capita: es una dosis entera de tratamiento que tu piel recibe de golpe en una sesión. Por eso siempre digo que por cuatro euros y medio te estás poniendo mucho más producto del que parece.
Y la segunda, que es la que casi nadie tiene en cuenta: los veinte minutos de velo hacen de tapa. Todo lo que te has puesto antes se queda ahí debajo sin evaporarse. El vial, el sérum, lo que sea. La mascarilla lo empuja hacia dentro.
La mascarilla no viene a sustituir tu rutina. Viene a multiplicarla.
Por eso me pongo tan pesada con el orden. Va después del sérum y antes de la crema. Si la pones al final de todo, no tiene nada que empujar y le estás quitando la mitad de la gracia.
- Limpieza con aceite limpiador
- Tónico
- Vial, si lo usas
- Sérum
- Mascarilla · 10 a 20 minutos
- Contorno de ojos
- Crema
Y cuando te la quitas, no te laves la cara. Te masajeas el sérum que queda hasta que se absorbe y encima te pones tu crema de siempre. Ese último paso no me lo saltes, que luego te cuento por qué.
Ahora sí: ¿tu piel necesita agua o necesita otra cosa?
Aquí está toda la clave, y es más fácil de lo que parece.
Una piel deshidratada tiene sed. Le falta agua. Tira, se ve apagada, sin brillo, y aparecen esas líneas finas que se te marcan por la mañana en el espejo y luego a lo largo del día se van suavizando. Ojo, que esto no es un tipo de piel: es un momento. Puedes tenerla esta semana y la que viene no.
Una piel cansada es otra cosa. Ahí lo que ha bajado es el sostén. La ves más finita, con menos densidad, el óvalo un poco más blando. Las líneas ya no se te quitan por mucho que hidrates. Y el aspecto es de cansancio de fondo, no de sed puntual.
Yo tengo un truco muy tonto para distinguirlo, y funciona casi siempre: ponte tu crema hidratante y mírate a las dos horas. Si la piel mejora muchísimo un rato y luego vuelve a lo de antes, es agua lo que le falta. Si te hidrata pero el aspecto sigue exactamente igual, entonces el problema no era el agua.
Cómo elegir
Míralo así: lo que ves, lo que pasa, cuál te llevas
| Lo que ves en tu piel | ¿Qué está pasando? | ¿Cuál te llevas? |
|---|---|---|
| Te tira a media mañana aunque te hayas puesto crema | Le falta agua arriba y no hay nada que la retenga | Hidratante |
| La ves apagada, mate, con la textura marcada | Deshidratación de superficie | Hidratante |
| Líneas finas que se difuminan al hidratar | Son líneas de sed, no arrugas | Hidratante |
| Tienes la piel grasa pero además te tira | Grasa y deshidratada a la vez. Pasa muchísimo | Hidratante |
| Vienes del sol, de un avión o de un día entero con aire acondicionado | El ambiente seco te ha robado el agua | Hidratante |
| Notas menos densidad, la piel más fina | Es cuestión de sostén, no de agua | Reparadora |
| Líneas que ya no se te quitan hidratando | Le falta estructura | Reparadora |
| Cara de cansada aunque hayas dormido | Vienes de una temporada exigente | Reparadora |
| Rojeces, piel que reacciona a todo | Necesita calma y confort, no solo agua | Reparadora |
| Acabas de hacerte un tratamiento estético o médico | Necesitas las dos cosas: primero agua, después reparar | Las dos, alternando |
¿Qué lleva cada mascarilla?
La Moisture va a por el agua
Un 85 % de la fórmula es complejo hidratante, con aloe barbadensis de tercer ingrediente de toda la composición. Que eso, dicho así, no dice mucho, pero significa que hay aloe de verdad y no un aloe de etiqueta.
Y lleva cinco formas distintas de ácido hialurónico en vez de una sola. ¿Por qué cinco? Porque no todas se comportan igual, y así el agua no se te queda solo en la capa de arriba.
Aquí te voy a decir algo que no me conviene comercialmente pero que hay que saber: el ácido hialurónico no fabrica agua. Solo agarra la que ya hay. Es una esponja, no un grifo. Y por eso la crema de después no es un extra ni una manía mía: es lo que impide que todo eso se evapore. En un piso con la calefacción puesta o en una oficina con aire acondicionado, sin crema te quedas a medias.
La Resilience va a por la estructura
Un 75 % de la fórmula es complejo reparador, con centella asiática también en tercera posición. Y aquí sí que quiero que te fijes en una cosa: casi todas las mascarillas del mercado llevan centella, pero la llevan en cantidad simbólica, la justita para poder ponerlo en el envase. En esta la centella es el activo, no la palabra.
La acompañan niacinamida, que te trabaja el tono y la barrera; adenosina, que es el activo de referencia para firmeza y líneas de expresión; y panthenol y trehalosa, que dan confort y retienen agua. Es una fórmula de fondo, para ir construyendo.
¿Por qué recomiendo tener las dos?
Y no es por vender más, que también podría decírtelo y no sería verdad. Es por esto:
Tu piel no está igual todas las semanas. Hay semanas de calefacción, de viaje, de sol, de dormir fatal, en las que lo único que te pide es agua. Y hay otras en las que la tienes perfectamente hidratada pero apagada, sin tono, sin sostén. Comprar seis mascarillas iguales es apostar a que tu piel va a estar igual durante seis semanas seguidas. Y eso no pasa nunca.
¿Cada cuánto se usa una mascarilla facial?
Con una o dos por semana vas sobrada. Lo que de verdad marca la diferencia no es ponerte más, es ir alternando la que toca. Esta es la pauta que le doy a todo el mundo:
| Lunes | Hidratante. A reponer agua y devolver confort. |
| Jueves | Reparadora. A trabajar firmeza, densidad y tono. |
Dos por semana, dejando tres días entre una y otra. Tres semanas seguidas. No es acumular producto: es ir alternando lo que la piel necesita.
Y si tienes una fecha señalada cerca, una boda, un evento, unas fotos, en Corea se hace otra cosa: una mascarilla al día durante una semana, alternando las dos. Es lo más rápido que conozco para que la piel suba un nivel entero. Pruébalo antes de un evento y me cuentas.
Tres cosas que te van a sacar más partido
- Ponla en su sitio. Después del sérum, antes de la crema. Si la pones al final, el velo no tiene nada que empujar.
- Sella siempre. Quitas el velo, masajeas lo que queda y encima tu crema. Sin ese paso, en cuanto el ambiente está seco se te va.
- Una o dos por semana es suficiente. No hace falta más. Salvo la semana intensiva antes de un evento, que ahí sí, una al día.
Y una última cosa, con honestidad
La cara que se te queda al quitarte el velo es real, y es parte de lo que compras. Esa sensación de piel cómoda, descansada y con luz se nota en la propia sesión y por eso enganchan tanto.
Pero lo que de verdad cambia la piel no es una mascarilla suelta: es repetir. Cambios visibles desde las primeras aplicaciones, y luego resultados que se van consolidando poco a poco y se quedan. Si alguien te promete una transformación dentro de un sobre, te está vendiendo el sobre.
Preguntas que me hacéis mucho
¿Puedo usar las dos el mismo día?
No hace falta. Lo que mejor funciona es una cada tres días. Ponerte dos seguidas no acelera nada.
¿Va antes o después de la crema?
Después del sérum y antes de la crema. La crema siempre al final, cuando ya te has quitado el velo y has absorbido el sérum que queda.
Tengo la piel grasa, ¿me viene bien una hidratante?
Sí, y muchísimo. Piel grasa y piel deshidratada son cosas distintas y van juntas más de lo que crees. De hecho, a veces la piel produce más grasa precisamente porque le falta agua.
¿Me la puedo poner después de un tratamiento estético?
Es uno de los mejores momentos para usarlas. Eso sí, cuándo exactamente y con qué pauta te lo tiene que decir el profesional que te ha tratado. Pregúntaselo a él siempre.
¿Sirven después de tomar el sol?
Muchísimo. Vienes con la piel caliente y sin agua, y una hidratante te la calma y te la repone. Si te has quemado, esa noche cierra con un bálsamo reparador.
¿Me tengo que lavar la cara después?
No. Quitas el velo, masajeas el sérum que queda hasta que se absorbe y te pones tu crema encima.
¿Son aptas si tengo la piel sensible?
Sí. Toda la cosmética POOM está formulada desde el origen para pieles con alteraciones, incluidas las sensibles e hipersensibles.
¿Cada cuánto me pongo una mascarilla facial?
Una o dos. Y si tienes un evento cerca, la semana intensiva: una al día durante siete días, alternando las dos.
¿Y si no tengo claro cuál necesito?
Llévate el pack con las dos y pruébalas. En dos semanas vas a saber perfectamente cuál te pide más tu piel. Y si sigues con dudas, haz el diagnóstico, que son cinco minutos.
Silvia MorenoFundadora del Grupo Silvia Moreno · creadora de POOM. Aquí escribo lo que sé después de más de veinte años trabajando con pieles reales. Sin filtros y sin marketing.