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Mascarillas · Refuerzo semanal de tratamiento

Mascarillas faciales coreanas.

Dos mascarillas de velo con 25 g de sérum de tratamiento en cada sobre. Una hidrata, la otra repara. Uso semanal o tratamiento intensivo antes de un evento.Desde €4,50.

Cuando la piel necesita pausa y un tratamiento concentrado.

Una mascarilla facial de velo no es una crema en formato pañuelo. Son dos cosas a la vez, y las dos cuentan. La primera es la cantidad: cada sobre lleva 25 g de sérum, que es una dosis entera de tratamiento, no una capa. La segunda es la oclusión: durante los diez o veinte minutos que la llevas puesta, el velo hace de tapa y todo lo que te aplicaste antes se queda ahí debajo sin evaporarse.

Por eso decimos que la mascarilla no sustituye tu rutina. La multiplica. Y por eso el sitio donde la pones importa tanto.

¿Dónde va la mascarilla dentro de la rutina?

Después del sérum y antes de la crema. Si la pones al final de todo, el velo no tiene nada que empujar hacia dentro.

  1. Limpieza con aceite limpiador
  2. Tónico
  3. Vial, si lo usas
  4. Sérum
  5. Mascarilla · 10 a 20 minutos
  6. Contorno de ojos
  7. Crema de sellado

Al retirarla no hay que enjuagar la cara. Se masajea el sérum que queda hasta que la piel lo absorbe y encima se aplica la crema. Ese último paso no es opcional: la mascarilla aporta el tratamiento y la crema impide que se pierda.

¿Qué diferencia a estas mascarillas coreanas de las demás?

La proporción de activo. En la mayoría de mascarillas del mercado, el ingrediente que aparece en el envase va en cantidad simbólica, la justa para poder nombrarlo. Aquí no: el aloe de la Moisture y la centella de la Resilience son el tercer ingrediente de toda la composición, y las dos fórmulas declaran el porcentaje de complejo activo en el propio sobre.

Las dos están desarrolladas por el Instituto de Ciencias Médicas de Corea del Sur, con más de 30 años de investigación en biología celular aplicada a la piel y 19 patentes internacionales. Y las dos están formuladas desde el origen para pieles con alteraciones, incluidas las sensibles e hipersensibles.

Con una o dos por semana vas sobrada. Lo que marca la diferencia no es ponerte más, es ir alternando la que toca.

¿Cuándo se nota más?

La sensación de piel cómoda y con luz se nota en la propia sesión. Lo que cambia de verdad la piel, sin embargo, es repetir: cambios visibles desde las primeras aplicaciones y resultados que se consolidan poco a poco con constancia.

Hay dos momentos en los que estas mascarillas dan su mejor versión. Uno es después de la exposición solar, cuando la piel viene caliente y sin agua. El otro es tras un procedimiento estético o médico, aunque en ese caso la pauta y el momento los tiene que indicar siempre el profesional que te haya tratado.

Preguntas frecuentes

Lo que más nos preguntáis.

¿Qué mascarilla facial elijo, la hidratante o la reparadora?

Depende de lo que veas en tu piel. Si te tira, la ves apagada o vienes del sol o de un avión, es agua lo que le falta: elige la Moisture Section. Si lo que notas es menos densidad, menos firmeza o líneas que ya no se quitan al hidratar, lo que falta es estructura: elige la Resilience Section.

Un truco sencillo: ponte tu crema hidratante y mírate a las dos horas. Si la piel mejora mucho y luego vuelve atrás, es deshidratación. Si hidrata pero el aspecto sigue igual, el problema no era el agua.

Te lo explicamos con más detalle en el Diario de la Piel →

¿Cada cuánto se usa una mascarilla facial?

Una o dos veces por semana es suficiente. Lo que mejor funciona es alternar las dos fórmulas dejando unos tres días entre una y otra.

Si tienes una fecha señalada cerca —una boda, un evento, una sesión de fotos— existe la pauta intensiva coreana: una mascarilla al día durante una semana, alternando las dos. Es lo más rápido para que la piel suba un nivel.

¿La mascarilla va antes o después de la crema?

Después del sérum y antes de la crema. La crema siempre al final, cuando ya has retirado el velo y has absorbido el sérum que queda.

Si la aplicas después de la crema, el velo no tiene nada que empujar hacia dentro y la crema hace de barrera. Es el error más frecuente y el más fácil de corregir.

¿Son aptas para piel sensible?

Sí. Toda la cosmética POOM está formulada desde el origen para pieles con alteraciones, incluidas las sensibles e hipersensibles. También son aptas durante el embarazo y la lactancia.

La Resilience Section contiene proteína láctea. Las dos fórmulas llevan perfume, con sus alérgenos declarados en el envase según el Reglamento (CE) 1223/2009.

¿Sigues sin tenerlo claro?

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